Ella, la que hubiera amado tanto,
la que hechizó con música mi alma
me pide, con ternura, que la olvide...
que la olvide sin odios y sin llanto.
Yo que llevo enterrados tantos sueños,
yo que guardo tantas tumbas en el alma,
no sé (no sé por qué) por qué sollozo y tiemblo
al cavar una mas, una mas en mis entrañas.